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El pasado 17 de diciembre de 2018 se inauguraba en la zaragozana sede del Justicia de Aragón (Palacio de Armijo) la muestra Abstracción Emocional, en el contexto de los diversos actos y actividades de celebración del Día del Justicia, símbolo de las viejas libertades históricas aragonesas.

En una reciente visita a las instalaciones del centro "Manuel Artero" de Atades en Huesca el actual titular de la institución, Ángel Dolado, se había interesado por las actividades del taller de creación artística concebido y coordinado allí, desde hace ya años, por el artista oscense Eduardo Cajal, mostrándose propicio a exhibir sus resultados en la sede zaragozana de la institución como todo un ejemplo de superación e integración social digno de ser conocido y disfrutado por el conjunto de la ciudadanía aragonesa.

La propuesta se concretó finalmente en esta exposición espectacular (entre el 17 de diciembre de 2018 y el 30 de enero de 2019) en que los miembros del grupo ZheBRA muestran con orgullo sus logros en el campo de la creación pictórica a través de obras de tamaño medio y soportes variados.

Se considera como un hecho irrefutable en el campo actual de la neurociencia que las emociones juegan un papel fundamental en el desarrollo del cerebro humano, hasta el punto de que muchos especialistas llegan a afirmar que "el cerebro solo aprende si hay emoción". En el ámbito específico de lo artístico son muchos también los creadores y teóricos que otorgan a la emoción un papel clave en el florecimiento y disfrute de la creatividad, de acuerdo a la más genuina fenomenología de lo estético: "Una obra de arte que no comenzó en emoción no es arte", sostenía, por ejemplo, Paul Cezanne.

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Esta es la base teórica y experimental del trabajo desarrollado por Cajal: promover un germen eminentemente emocional capaz de abrir a sus alumnos -ya todos unos artistas- todo un mundo de nuevos descubrimientos íntimos y, al tiempo, de posibilidades de apertura a la sociedad. Al margen de su funcionalidad, de sus obvios beneficios formativos, lúdicos o terapéuticos, en los resultados obtenidos por este método particular de Cajal, es preciso reconocer que algunos de los artistas implicados en el grupo Zhebra llegan a acceder sin problemas a esa dimensión intangible y misteriosa de lo puramente estético; colores, formas, ritmos, líneas y energías que no necesitan de explicación, que hablan por sí mismas y se erigen ante nosotros como vigoroso signo de afirmación de lo humano en un mundo globalizado, profundamente deshumanizado, alienante y alienado. Producciones que, a través de la belleza, expresan con contundencia el propio valor de la "singularidad", de lo "diferente", de lo "identitario"; lo cual, tal vez resulte ser, en definitiva, el aspecto más interesante de esta propuesta en concreto.

Muy probablemente, el secreto resida en el máximo respeto que la experiencia muestra por la personalidad de cada artista, y en el hecho de que esta forma grupal sea capaz de que cada uno de sus miembros logre mantener su propia impronta, su "firma", su manera personal e intransferible de ser y de proceder como artista; de acuerdo al sabio aserto de Duchamp: "El Arte es la única forma de actividad por la cual el hombre se manifiesta como verdadero individuo".

"Dar voz a la diversidad de la diversidad" "Emoción, arte e inclusión… construimos el arte a partir de las emociones y desde allí influimos en la sociedad" son algunos de los lemas y objetivos de este proyecto comprensivo y profundamente "transformador": José Luis Orduna, Esther Carreras, José Luis Teixidó, Irene Delgado, Ricardo Roldán, Víctor Sevilla, Fernando Vidal, Jesús Pomarol, Rocío Suárez, Idoia Zofío, Inmaculada Castejón,Ismael Giménez, MaríaJosé Sarte, Manuela Vived, Ramón López, Pablo Llagostera, Cristina Martín, Mercedes Andrés, Pilar Día, Rubén García, David Martínez y Cristina Buil. Todos ellos artistas con discapacidad intelectual que saben expresar sus diferentes visiones del mundo a través de obras de gran magnetismo porque están "vivas" y saben transmitir sin ambages al espectador la emocionalidad que las sustenta y las alienta con inusual "verdad".

La pintura es la disciplina mayoritariamente practicada en estos talleres, puesto que de forma más inmediata, es la que mejor permite fluir la sensibilidad individual y descubrir el estilo propio de cada artista en un corto, pero intenso, espacio de tiempo. Pero también se experimenta con técnicas escultóricas y otras fórmulas plásticas diversas, en un juego de aproximación y descubrimiento de nuevos materiales. La libertad de creación es un axioma para este grupo; de forma grupal e individual "se sondean las potencialidades creativas de cada artista y se le facilitan las herramientas más adecuadas a su lenguaje creativo", explica Eduardo Cajal, su promotor.

Libertad que escapa a todo intento clasificatorio y por ello, hasta el propio título de la muestra, Abstracción se queda corto; cada artista -"abstracto" o no- expresa sus emociones en el soporte que se conforma para él como un camino ancho y libre en que emprender un viaje, primero de exteriorización de lo que se es (Hegel) y, en última instancia, que resulta ser una demostración de vitalidad, de fuerza, de energía "vivificadora" y que regala al espectador el disfrute de una valiosa experiencia estética.

Fuente: Diario del Altoaragón, 8 de enero 2019